arte, artesania, coleccionismo, diseño

Patricio Correa: 85-018085 La sinestesia del tiempo.

EN APEC CULTURAL. Palabras de Carlos Sangiovanni en la apertura de la exposición .

Buenas noches a todas y todos.

En nombre de la directiva del Programa APEC Cultural, les doy la bienvenida a la Sala de Exposiciones César Iván Feris Iglesias. Nos reúne esta noche la obra de Patricio Correa, pero también una historia que forma parte de la memoria de nuestra institución.

El título de la exposición, «85-018085. La sinestesia del tiempo», ofrece una primera clave para acercarnos a esa historia. La cifra que le precede corresponde a su matrícula como estudiante de la Facultad de Artes y Comunicación de la Universidad APEC. Su presencia en el título no es casual: al incorporarla, Patricio trae al presente una etapa de su formación y la convierte en parte del sentido de esta muestra.

Una matrícula suele identificar un expediente académico. Aquí adquiere una dimensión personal y simbólica: evoca aprendizajes, encuentros y búsquedas que acompañan al creador más allá de las aulas. Para nuestra comunidad universitaria, es motivo de satisfacción reconocer en su trayectoria la impronta de esa formación, enriquecida por la experiencia, el trabajo sostenido y una manera propia de mirar el mundo. Recibirlo hoy, significa reencontrarnos con quien fue estudiante de nuestra academia y apreciar los caminos que ha recorrido desde entonces.

La obra de Patricio también nos invita a reconsiderar la relación entre arte y artesanía. Con frecuencia, ambos términos se han utilizado para establecer jerarquías que conceden mayor valor a la concepción de una obra que al conocimiento de los materiales y al dominio del oficio. Sin embargo, la creación nos demuestra cuánto se necesitan esas capacidades.

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Patricio se reconoce como artesano. En esta identidad hay un saber construido mediante la práctica: conocer la madera, comprender sus posibilidades, trabajar con sus irregularidades y encontrar soluciones que ningún procedimiento mecánico puede anticipar por completo. En sus pieza, ese conocimiento dialoga con la imaginación y con una sensibilidad atenta al entorno.

Sus peces nacen de una mirada capaz de descubrir posibilidades donde otros solo encuentran restos. Una puerta deteriorada, un fragmento de mueble o una madera recuperada pueden convertirse en el punto de partida de una obra. El material aporta su resistencia, sus marcas y su historia; el artista los interpreta y les da una nueva configuración.

De ahí que el tiempo tenga una presencia tan significativa en esta exposición. Las superficies conservan huellas de usos anteriores, capas de pintura y señales de desgaste. Patricio trabaja con esas evidencias y las incorpora a un lenguaje en el que conviven memoria, color, textura y forma. La sinestesia —esa relación entre sensaciones de distintos sentidos— propone, en el título, una manera de aproximarnos a las piezas. Podemos recorrer visualmente una superficie e imaginar su tacto; reconocer un color y asociarlo con una experiencia del paisaje; encontrar en la figura de un pez la evocación del mar. La obra abre esas correspondencias y deja espacio para que cada espectador construya las suyas.

Esta transformación de materiales recuperados tiene, además, una dimensión ambiental. Nos invita a examinar, qué desechamos, qué podría conservarse y qué nuevas posibilidades encierra aquello que parecía haber agotado su utilidad. La recuperación se vuelve aquí, un acto creativo y una ocasión para reflexionar sobre nuestra relación con los recursos naturales.

Ese encuentro entre sensibilidad, conocimiento y responsabilidad coincide con el propósito de APEC Cultural: propiciar espacios donde las artes amplíen nuestra comprensión de la sociedad y favorezcan el diálogo. Desde una institución universitaria, entendemos que la formación también ocurre cuando una obra despierta curiosidad, motiva preguntas o modifica nuestra manera de observar.

Esta noche presentamos, asimismo, junto con nuestro Círculo de Coleccionistas, la serie «El pez loro»: cien piezas de edición limitada, numeradas y firmadas por Patricio Correa La colección, da continuidad a una iniciativa que ha incluido el portafolio de cuatro fotografías de puentes del Central Park, de José Thomas Kingsley, y la pieza cerámica Penitente, de Enrique Royo. Con estas propuestas, buscamos acercar la creación artística al público y estimular un coleccionismo atento al valor de las obras y a las ideas que transmiten.

La elección del pez loro merece especial atención. Estos peces cumplen una función relevante en los arrecifes: al alimentarse, contribuyen a controlar las algas y, mediante el procesamiento de materiales calcáreos, participan en la producción de arena. Su protección forma parte del cuidado de los ecosistemas marinos y del patrimonio natural del Caribe. Patricio lleva esa preocupación al terreno de la creación. Sus piezas ofrecen una ocasión para conversar sobre una especie cuya importancia muchas veces desconocemos y sobre los vínculos entre la vida marina, el paisaje y nuestra propia vida. Quienes incorporen una de estas obras a su colección podrán encontrar en ella, además de su presencia estética, un motivo para mantener abierta esa conversación.

Quisiera concluir volviendo al número que da inicio a la exposición. Aquella matrícula, vinculada a un momento de aprendizaje, reaparece hoy en el título elegido por un creador con una trayectoria propia. Entre ambos momentos hay años de oficio, experiencias y búsquedas; hay también una memoria formativa que Patricio ha querido hacer visible. Celebramos ese gesto y agradecemos que comparta con nosotros su obra. Para APEC, acompañar este reencuentro significa reconocer el alcance de la educación artística y renovar nuestro compromiso con quienes encuentran en ella una vía para desarrollar su sensibilidad y contribuir a la cultura.

Gracias, Patricio, por traer a esta sala tu trabajo y tu historia. Gracias a todos ustedes por acompañarnos.

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